
Entre cúmulos de insensatez y nimbos de frivolidad se mueve la guerra sucia, hartera, podrida que libran los partidarios del régimen cubano y sus detractores en estos tiempos.
Se escribe un capítulo -o dos, o tres- cada día, cada vez más bochornoso, burda propaganda que ya da asco, ganas de vomitar -y eso que llegan a ser tantos que no tenemos tiempo de léerlos todos.
Y Cuba sufriendo.
El capítulo menos asqueorso: la controversia entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner.
El más ridículo: Hilda Molina dice que Fidel la pretendía mandándole flores.
Y Cuba sufriendo.
La falta de respeto total: el artículo de Andrés Gómez publicado ayer viernes en Cubadebate: "Lo que le importa la vida de un 'disidente'".
Y es que si hace dos días nos parecía una desfachatez aquel titular de El Nuevo Herald -Se retracta Silvio Rodríguez-, hoy no nos vamos a quedar callados con este artículucho de Andrés Gómez.
Y Cuba sufriendo.
Es Andrés Gómez un señor que vive en los Estados Unidos y fue fundador de la Brigada Antonio Maceo, integrada por cubanos que apoyan la Revolución desde territorio norteamericano, además de realizar una labor periodística en favor del régimen cubano, visitar la isla frecuentemente y recibir, suponemos -nosotros no somos tan sinvergüenzas como otros para asegurarlo-, la retribución por su labor.
Cumple este señor prácticamente todos los réquisitos, según los parámetros con que acusa el gobierno cubano a los disidentes, para ser catalogado como "mercenario" por los Estados Unidos, en este caso en favor del régimen de La Habana, pero preferimos decir que es un señor que hace uso de los derechos que le concede su condición de ciudadano o residente legal en Estados Unidos para opinar lo que le venga en ganas, aunque sea un insulto.
Y Cuba sufriendo.
Y dice Andrés Gómez en su artículo de ayer sobre Orlando Zapata Tamayo, el disidente que pereciera en febrero tras una larga huelga de hambre: "Parece ser que durante esta última de sus giras por cárceles cubanas alguien lo convenció que se convirtiera en un “disidente”. ¿Por qué no? Siendo “disidente” recibiría dinero..."
Resulta que contrario a lo que dice el régimen y alabarderos como el señor Gómez, tratando de pintar a Zapata Tamayo como un vulgar delincuente común para desacreditar su lucha, este hombre, con un innegable historial delictivo -menos escalofríante,eso sí, que el de Crescencio Pérez, aquel bandido de la Sierra Maestra que terminó siendo héroe de la Revolución-, Zapata, decíamos, ya estaba vinculado a la disidencia antes de entrar a prisión, prueba de lo cual es la foto de arriba.
En ella aparece Zapata, segundo por la izquierda, con Marta Beatriz Roque, Félix Bonne Carcacés y René Gómez Manzano, todos connotados disidentes. Como ninguno lleva traje de preso, es obvio que esta foto se tomó antes de que Orlando Zapata Tamayo entrara a prisión.
Queda la posibilidad que el señor Zapata estuviera haciendo un trabajo de albañilería al dueño de la casa donde se obtuvo la foto y quisiera arriesgar su libertad a cambio de una instantánea para la historia, pero como es más fácil concluir que el régimen no tiene más respuesta que desprestigiar al disidente, porque la historia de las dictaduras comunistas está ahí para enseñarnos como actúan, créemos que, aunque pueda haber manchas en la vida y en la lucha del Orlando Zapata Tamayo, es mucho más repugnante que una dictadura no respete ni siquiera a un muerto.
Y se vale de todo y de todos, como este señor Andrés Gómez, que burdo perio... burdo alabardero a la hora de escribir, es un mentiroso.
Y Cuba sufriendo.
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