jueves, 24 de febrero de 2011

Nos mudamos

Nuestro nuevo blog: tandadedominguez.blogspot.com

domingo, 16 de enero de 2011

La Nueva Guerra (comentado no publicado en Cubadebate)

Primero que todo felicitar a todos esos cubanos que están hoy en Haití ayudando al pueblo de esta humilde nación a afrontar esas dos grandes crisis recientes -el terremoto y el cólera- y de una manera u otra contribuir al amiloramiento de las gran crisis haitiana de siempre: la miseria y el olvido. Como demuestra este artículo la colaboración cubana es de innegable valor, fundamental, si se quiere, dada las extremas circunstancias de calamidad en que se encuentra el pequeño país caribeño.

Dicho esto, lo que sigue es una crítica, no a la colaboración cubana, que como he planteado es fundamental, sino a la utilización que -noto- se hace de la solidaridad, no ya desde Cuba, sino en todas partes. Me llegan de la memoria aquellas palabras del sabio Jesús: «Por tanto cuando des limosna, no toques la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los hombres los alaben. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto..."

Hay quienes créemos firmemente que en un mundo regido por las leyes capitalistas -el interés individualista, la ganancia monetaria y la competencia-, un mundo evidentemente desastrozo cuando observamos los millones de niños que pasan hambre, los millones de pobres, los millones de seres humanos que viven completamente olvidados, pero también un mundo donde el exceso y la frivolidad hacen mella en las sociedades ricas, es un mundo abocado a una gran catástrofe, y que por lo tanto se deben buscar formas alternativas éticas sobre las que basar nuestras relaciones políticas y económicas, siendo precisamente la solidaridad la alternativa a la competencia.

Noto, sin embargo, que se sigue compitiendo: ahora lo importante es ver quién es más solidario.

Hace un tiempo atrás desde Cuba se protestó porque en un reportage de Televisión Española no se mencionaba la contribución cubana -de nuevo, indudable- a la crisis haitiana, dejando entender tal reportage que la cooperación médica con el pueblo haitiano llegaba exclusivamente desde la organización no-gubernamental Médicos sin Fronteras, a partir de unas declaraciones del director de esta organización en Haití. Se atribuyó desde Cuba dicho desliz a la campaña mediática contra la Isla, algo que puede ser cierto, como también la total incompetencia con que se forman los periodistas en los países ricos capitalistas, en los cuales hoy en día la calidad del trabajo es mucho menos importante que la cara bonita que sale en las pantallas -parte todo de la degeneración que sufre el Norte. En fin, a los pocos días, Televisión Española presentó un nuevo reportage donde se corrige el error y se muestra cómo los médicos y profesionales de la salud cubano contribuyen positivamente en la crisis del cólera...

En este artículo, no se hace mención ninguna del papel de Médicos sin Fronteras (jamás he leído nada en la prensa cubana que destaque la labor de Médicos sin Fronteras). Pero es más, este dato: "y lograr la más baja tasa de letalidad al registrar 0,48 %", es una comparación me parece que directa con la labor de Médicos sin Fronteras, que es a todas luces el competidor, quien reporta haber tratado a 84.500 casos de cólera con una tasa de menos de 2% de muertes...

Ahora, resulta que la competición es entre gobiernos y organizaciones independientes.

Estamos arreglados...

Comentarios recientes en Cubadebate

Siempre he estado en contra de la asociacion de la llamada disidencia cubana con el gobierno de Estados Unidos. Dado nuestra historia y el contexto en que se han vivido las ultimas cinco decadas tales posturas no pueden en ningun sentido beneficiar a Cuba. No hay que ser muy inteligente para saber que el gobierno de Estados Unidos actua segun sus propios intereses. Esta probado que entra dentro de la estrategia de debilitamiento de la Revolucion la creacion y apoyo a una oposicion interna. Estados Unidos es un enemigo declarado de la Revolucion cubana, y actua como tal, creando una situacion de guerra.

En medio de todo esto quien pierde es el pueblo cubano. Porque dentro de una situacion de guerra las voces se extreman y las cabezas se cierran. Ayer, en un comentario que no se me publico, decia que muchas voces y muchas opiniones validas se habian callado durante todo este tiempo. Que se considere a un enemigo a todo aquel que piensa diferente perjudica a Cuba de manera enorme. Tanto asi que al cabo de cinco decadas tiene que advertirle Raul a los moderadores de los debates sobre las nuevas medidas economicas que hay que aceptar las opiniones discrepantes. Cuba, aunque no esten de acuerdo conmigo los que aqui han opinado, tiene que abrirse a la libertad de expresion y con ella a la libertad politica, porque su salvacion esta en el reconocimiento de que la aceptacion de la diversidad nos hace mas fuertes.

Respuesta de Arturo Ramos

Señor Fransisco A Dominguez, trataré de brevemente comentar sobre alguna opinión suya. Por ejemplo: Dice que los cubanos tenemos que abrirnos a la libertad de expresión, yo me pregunto ¿Qué país usted considera que está abierto a la libre expresión? ¿Los EEUU?…Por favor, no me haga reír, no es tan simple. ¿Google? ¿La gran prensa occidental? Buena Mierda de libertad de expresión. También habla de libertad política. No sé a que se refiere en específico, pero si por ejemplo se refiere a eso del pluripartidismo a la usanza occidental ¿republicanos y demócratas? o ¿liberales, socialdemócratas, democratacristianos, conservadores…? Buena mierda de libertad política. Y para terminar, usted lo comenta en un espacio sobre los mercenarios… solo decirle que el gobierno de USA no permite que nuestro pueblo acceda a marcapasos para los corazones enfermos de nuestros niños, y esta gentusa trabaja para ellos… Sin comentarios. Hay un límite.
Saludos.

Respuesta a Arturo Ramos, No publicada

Señor Arturo Ramos,

Me refiero a la libertad de expresión... Se lo repito: la libertad de expresión. Déjeme repetirselo una vez más: la libertad de expresión. La única que hay, que es el derecho, según Martí, a pensar y hablar sin hipocresía; el derecho a no tener miedo a hablar; el derecho a no ser interrogado; el derecho a no terminar en una cárcel... la libertad de expresión, la única; el derecho a pararte en una esquina a gritar lo que piensas a los cuatro vientos y volver a tu casa y acostarte tranquilo.

No entiendo por qué para criticarme utiliza ejemplos de limitaciones a la libertad de expresión por una empresa privada y limitaciones al comercio libre entre naciones por parte del gobierno de Estados Unidos. En todo caso, si tanto le preocupan una cosa como la otra, lo que debería es utilizar menos la palabra "mierda" y darme la razón, y unirse a mí en el reclamo para que Cuba se abra a la libertad, y apoyarme en todos los comentarios que en este mismo sitio he hecho a favor del levantamiento del Embargo estadounidense contra Cuba, la postura del exilio cubano, y la prensa occidental, principalmente la de Miami.

Y en cuanto a los "mercenarios", a mí no me importan tantos los "mercenarios" como los que pasan por "mercenarios" y no lo son, y no hablo solo de la gente que puede estar en las cárceles cubanas por motivos políticos sin tener ninguna vinculación con el gobierno de Estados Unidos, muchos de los cuales han sido liberados recientemente, sino de los cubanos que tienen miedo a hablar y decir las cosas como las piensan, y optan por callarse... y no hay que ir tan lejos en cuanto a liberales, socialdemócratas, democratacristianos, conservadores… baste decir que también hay anarcocapitalistas, anarcosocialistas, verdes, y sobre todo mucha gente que no cree absolutamente en ningún partido político, incluyendo el comunista, y prefirirían una organización diferente de las estructuras políticas de la nación.

Por eso es necesario la libertad política, porque una vez se da a Dios por muerto, desaparece la transcendencia, aunque algunos se empeñen en llegar a ella: no hay verdad absoluta que valga, sino diferentes posibilidades, y aferrarse cien por ciento a una, no solo puede llevar al abismo a Cuba, sino a cualquier otro país. Yo, señor Ramos, no soy ni liberal, ni socialdemócrata, ni democratacristiano, ni conservador, ni anarcocapitalista, ni anarcosocialista, ni verde, ni comunista, y a lo mejor soy todo eso y algo más, porque en todas probablemente hay algo fructífero que sacar, pero si algo soy es naturalista -ese es mi partido-, porque ante todo debemos aprender de la Naturaleza es que es la diversidad la fuente de la supervivencia y el progreso, y que es la libertad sino el compromiso con el respeto a la diferencia.

lunes, 3 de enero de 2011

Discurso de Eusebio Leal, encuentro de intelectuales, 29-12-2010

No hay dudas: Cuba está cambiando... en medio del recelo lógico de aquellos que han sentido por mucho tiempo la necesidad de cambio y no han visto muchos, y aquellos otros que se han acostumbrado a los deváneos del marcha alante y el marcha atrás, Cuba esta cambiando, y creo que para bien.

Leyendo el discurso de Eusebio Leal (Cubadebate, 2-1-2011) y su pedido, ya usual, de que busquemos en el pasado, que no tiene otro fin que sumergirnos en el repaso de las lecciones que nos deja la Historia, siempre queda la duda de si se han aprendido las lecciones, pero no ya las que nos brinda el conocimiento, esas que se nos enseña desde los libros, sino también las que nos llegan a partir de la Vida, que es la que al fin y al cabo lo que nos da el entendimiento real de las cosas. Y la Vida no enseña que, independiente de lo que digan los números y lo que digan los libros, es muy fácil tropezar dos veces con la misma piedra, y tres, y cuatro, y que la única forma de evitarlo es no aferrarnos a un solo, al mismo camino.

Por eso son peligrosos los cambios, porque de pronto nos vemos dentro de un mundo desconocido, lleno de incertidumbres, en el que es muy probable una nueva metedura de pata... Si pudieramos adivinar el futuro todo sería más fácil -hay quienes incluso dicen que el dinero perdería toda su utilidad. Pero no es así, no podemos adivinar el futuro, y por lo tanto, nuestra única defensa ante tanta incertidumbre es prepararnos bien para todo lo que pueda, o se nos ocurra que pueda pasar, y según nos ha mostrado la Naturaleza, esa otra gran fuente de lecciones, eso se logra con la diversidad. Creo que eso finalmente se ha aprendido en Cuba.

Ser revolucionario, que a veces es una moda, y sin dudas era algo muy bien visto en la Cuba pre-1959, en la que casi todo el mundo quería ser revolucionario, y hasta organizaciones gansteriles se atrevían a ponerse nombres como Unidad Revolucionaria Insurreccional, ser revolucionario es ser radical, y ser radical es "ir a las raíces", que es estudiar mucho primero, desenterrar cada cadáver del pasado, para poder asegurarnos que estamos de verdad cambiando las cosas. A veces yo escucho hablar a Fidel sobre todas aquellas lecturas juveniles que formaron sus pensamientos y me pregunto, como buen cubano: «Coño, ¿y por qué no leyó a este y a aquel?», pues si los hubiese leído, a los que no eran revolucionarios, tal vez la Revolución, que como ya he dicho aquí antes, creo necesaria en aquel entonces, no hubiese seguido el mismo camino, o hubiese seguido un camino mejor... A mí, por ejemplo, me espanta que el socialismo, según el modelo soviético, comparta con el feudalismo de la Alta Edad Media la dudosa reputación de ser los únicos dos sistemas en el que el poder político ha gozado del control total de las actividades económicas. ¿Es eso revolución o retroceso? En 1944 Friedrich Hayek publicaba "Camino de servidumbre", donde se plantean una serie de argumentos en contra de la economía planificada con los que podemos estar o no de acuerdo, y yo particularmente no creo en un mercado libertino, que es esencialmente lo que se propone desde la perspectiva neoliberal heredera de Mise y Hayek, pero que por lo menos deberían haber ayudado a aquellos revolucionarios de 1959 a ser un poco más cautos... Ahora se nos dice que "no sabíamos cómo se construye el socialismo", lo cual yo considero una buena excusa, pero de ningún modo una justificación.

Hablando de historia y de lecciones dice Eusebio Leal: "¿Qué habría ocurrido si en vez de tocarnos vivir ahora hubiésemos vivido en el 68, cuando el Capitán General reunió a los intelectuales y les dijo “el que no está conmigo, está contra mí”, y comenzó la terrible diáspora?" Y debo confesar que al leer esto me sentí confundido, pues por un momento creí que Eusebio se refería a esa segunda vez, la del 61, en la que en Cuba se dijeron palabras prácticamente idénticas, que él sí vivió, y en la que si se utilizó la Historia, fue para sacarle partido en favor de unos cubanos y en perjuicio de otros, o simplemente no se aprendieron las lecciones.

Saco esto a colación porque en esta hora crucial, en la que Cuba necesita de todos los cubanos, es el momento que de una vez por todas desterremos de nuestra historia el odio y el rencor de unos para los otros, y dejemos de pelearnos... Yo sé que no es tarea fácil, pues entiendo que es bien difícil olvidar el dolor de un hijo o una hija muertos a causa de una bomba; olvidar el recuerdo de un huevo o un escupitajo, o el simple insulto de "gusano"; olvidar el daño de las sanciones económicas promovidas y apoyadas por cubanos contra cubanos; olvidar los años, para algunos muchísimos, en prisión... olvidar, en resúmen, todo el sufrimiento generado por nuestra incapacidad para sentarnos alrededor de una mesa a dialogar, discutir, negociar, pero sobre todo, reconocer que no siempre tenemos la razón, lo cual para un cubano parece ser lo más difícil de este mundo, pero a mi se me antoja lo más necesario.

Felicidades a todos en este nuevo año.

Francisco A. Dominguez
dominguezfranciscoa@yahoo.com
Los Angeles, California

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Comentario publicado en Cubadebate (22-12-2010) en respuesta a Ernesto

A Ernesto,

Mi postura sobre el tema cubano la conoce ya todo el mundo que ha leído mis comentarios aquí.

No me molesta que se quiera preservar en Cuba el socialismo, si se entiende como tal un sistema que respete el derecho a la vida, que no es el derecho solo a existir, sino otra serie de derechos, o más bien necesidades –porque hasta la Libertad más que un derecho es una necesidad– que conducen a lo que es realmente vivir de forma digna y plena, y que esto sea para todos, no solo para unos privilegiados.

Si usted analiza el mundo notará que el capitalismo no se caracteriza precisamente por eso, que yo considero justo, sino por todo lo contrario; entonces yo, que soy un privelegiado, pues heredé genes excelentes para las matemáticas, por ejemplo, y además tuve la gran suerte de que me permitieran la entrada a los Estados Unidos, no me voy a cegar, pensar que todo el mundo tiene las mismas oportunidades que yo he tenido bajo el capitalismo, y voy a decir: «que se jodan los pobres, si en fin, de ellos será el reino de los cielos»; no, yo quiero un sistema que tenga tanto en cuenta las necesidades del individuo como las necesidades de la comunidad, pues unas viajan juntas obligatoriamente con las otras; un sistema que no tenga como único principio de la transferencia de bienes, servicios y capital entre las personas la ganancia y el beneficio, o sea la muy mal llamada “eficienca económica” del homo economicus neoliberal, falsa además, sino también la generosidad, el altruísmo y la solidaridad, componentes tan reales y motivantes de la naturaleza humana como lo puede ser la ganancia personal; un sistema basado en la ética y la proteccion a la Tierra, en fin, pues me parece mucho mejor ese sistema que el capitalismo brutal que se expande por el mundo, destruyéndolo en todos los sentidos, y cuya mejor expresión está en el tratamiento que se le ha dado a la crisis global desde las potencias occidentales, y que es la única propuesta que plantean y pueden plantear en las actuales circunstancias históricas los más reconocidos adversarios del gobierno cubano, sobre todo, los que gozan con el poder de Estados Unidos para hacer y deshacer. Entonces, si usted, o cualquier otro, o yo mismo, decidimos llamarle al sistema que yo quiero socialista, pues bienvenido sea el apelativo; capitalista no es.

Dicho esto, también siempre he dejado constar mi posición acerca del socialismo que se estableció en Cuba, el cual rechazó casi por entero la iniciativa independiente, concentrándolo todo verticalmente y dejando muy poco espacio para lo horizontal, y eventualmente generalizando una serie de vicios que no son ni socialistas ni capitalistas, son humanos, pero que se intentaban erradicar con la Revolución, responsabilidad de lo cual la tienen todos los cubanos desde arriba hasta abajo, y de un lado a otro, incluyendo por supuesto a los líderes, pues el capitán de barco es capitán de barco tanto cuando el barco marcha con buen rumbo como cuando se está hundiendo: la máxima responsabilidad siempre cae sobre el capitán del barco.

Ahora, usted dice: “esto no es para preservar el socialismo, es solo para preservar el poder de la clase alta de Cuba, que la componen los jerarcas del partido y de los altos oficiales.” Pero resulta, que haga lo que haga el gobierno de Cuba, así haga todo lo que usted desea que haga, usted siempre dirá lo mismo: lo hacen para mantener el poder. Imagínese por un momento que en Cuba se establece un gobierno capitalista. Automáticamente la mayoría de cubanos se quedarían sin trabajo, porque ese gobierno capitalista tomaría exactamente las mismas medidas que está tomando el gobierno cubano, solo que la gente iría probablemente un poco más rápido para la calle. Lo que está pasando en Cuba es lo que tiene que pasar para salvar el país; simplemente, o se trabaja y se produce, o terminamos bastante mal, pero no el socialismo o la Revolucion -el país, bajo cualquier sistema. El caso es que cuando uno analiza lo que se dice entre los adversarios del gobierno de Cuba, uno nunca llega a saber si están a favor del capitalismo, del comunismo, del fascismo… La cuestión es estar en contra del gobierno de Cuba. Cuando para todo existe una sola respuesta, eso es dogma, precisamente lo que dicen querer erradicar los adversarios del gobierno.

¿Qué quiere decir usted? ¿Qué Raúl Castro no debe ser Presidente de Cuba? Dígalo. Ahora, deme una mejor explicación que “el manteniemiento del poder”, y si cree que esta es la única, dígame por qué. Pero sobre todo dígame quién usted cree que está capacitado para gobernar Cuba, para que aquellos que en este foro piensen diferente le puedan rebatir. ¿No quiere usted, como se dice, la democracia para Cuba? Facilite la democracia. De argumentos válidos y sálgase de los lugares comúnes. Con lo que está haciendo, que es propaganda, me parece que contribuye bastante poco.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ultimos comentarios publicados en Cubadebate -18-12-2010

Ante todo reafirmar lo que he venido diciendo aquí a través de mis comentarios: se percibe un compromiso serio desde la máxima dirigencia de la nación, en este caso reflejado en las palabras del Presidente de Cuba, Raúl Castro, por enderezar el rumbo económico del país, rectificando conceptos que en su día fueron baluartes de la experiencia socialista cubana y que hoy son considerados errores, además de facilitar desde lo más alto, con las repetidas aluciones a la aceptación de la discrepancia, la apertura a una sociedad más libre, lo cual sin dudas fortalece el proceso, pues como bien dice Raúl “mientras más ideas seamos capaces de provocar en el análisis de un problema, más cerca estaremos de su solución apropiada.” Tenemos que entender los cubanos -eso sí- que libertad no es libertinaje, que la libertad entraña una responsabilidad, que aunque sea un derecho, como nos asegura Raúl en su discurso, su ejercicio, para que sea correcto y productivo, tiene que enmarcarse dentro de ciertos parámetros, incluyendo la seriedad, la buena voluntad, el respeto y otros, pero sobre todo una buena base de conocimiento, todo lo cual entra en aquello que dijo Martí –”ser cultos para ser libres”–, y en esto que dice Raúl: “las diferencias de opiniones, expresadas preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo.”

Yo creo que este es un momento importantísimo en la historia de Cuba, un momento que muchos estabamos esperando, y por lo tanto debe ser aprovechado por todos para construir, que a la vez equivale a echar la desidia y el cinismo a un lado y ponerse a trabajar por el bien de todos, que dentro de una sociedad, es también el bien de uno: no es este un momento para el egoísmo. Esto vale tanto para los cubanos de dentro como los de afuera, que todos tienen algo que aportar y contribuir, aunque no estemos de acuerdo con todo, aunque tengamos diferentes visiones. Me parece que este es el momento para un acercamiento entre la Cuba de adentro con la Cuba de afuera, aunque a niveles de familia y barrio este no ha dejado de existir –probablemente la garantía de que no es una idea absurda. La realidad es que son más las limitaciones a tal reencuentro que se ponen afuera que las que se pone adentro, teniendo en cuenta que el gobierno cubano ha estado en muchas ocasiones dispuesto a dialogar no ya con exiliados, sino con el mismo gobierno norteamericano, y que desde los sectores más derechistas del exilio siempre se le han puesto trabas a todo acercamiento, sirviéndose para ello del poder del gobierno de Estados Unidos, mediante medidas punitivas –carentes de toda ética por lo demás– que en lugar de facilitar un mejoramiento de las relaciones entre una y otra parte solamente consiguen imposibilitarlas. Hay dos realidades: 1) las exigencias que se le hacen a Cuba no se le hacen a nadie (porque de hacérselas a todos no existirían relaciones comerciales en el mundo), por lo que ya son de hecho discriminatorias; 2) y esta es la más importante, la independencia de Cuba es irrenunciable, por lo que la descarada utilización del poder norteamericano por parte de los sectores derechistas del exilio siempre será rechazada dentro de Cuba y matendrá la situación en un permanente estado de guerra. Mientras esto no se entienda, el acercamiento será imposible, el pueblo cubano seguirá siendo el único perjudicado, y el exilio político (no hablo de todas esas personas que han emigrado por razones meramente económicas a Estados Unidos) continuará aportando solo negatividades a la vida cubana, además de negándose y privándose con toda razón del derecho a participar en la elaboración del camino que toma la Patria.

Y si hablo de un acercamiento entre la Cuba de adentro y la Cuba de afuera, no puedo dejar de hablar de los Estados Unidos, y su posición clara a favor de una de las partes, la que aparentemente favorece sus intereses, a partir de la ignorancia, arrogancia y prepotencia que siempre ha caracterizado a los norteamericanos con respecto a Cuba y Latinoamérica, porque en realidad lo único que logra es cerrarle puertas cada día mayores en nuestro hemisferio y en la misma Cuba, perjudicando a la larga los mismos intereses que pretenden o dicen defender, no ya del pueblo norteamericano, sino los intereses que siempre han sido para ellos los más importantes: los económicos. Ya el gobierno cubano ha manifestado en numerosas ocasiones su disposición a dialogar sobre bases de igualdad y sin precondiciones, mientras el gobierno norteamericano ha tomado medidas mínimas, reestableciendo viejas normas que el gobierno de Bush había suprimido, pero manteniendo como condición para el levantamiento del Embargo una serie de condiciones que no solo son inaceptables para el gobierno cubano, sino también para cualquier cubano con un poco de vergüenza, además de ser totalmente ilógicas dentro de un panorama en el que, desde la misma diplomacia norteamericana, se reconoce que no existe una alternativa política seria y viable dentro de la disidencia, que es reconocer que dentro de las actuales circunstancias cubanas el único partido político con capacidad de gobierno es el Partido Comunista, y que exigir elecciones “libres” para levantar el Embargo es una aberración que solo prolonga el daño al pueblo llano: gústele a quien le guste y pésele a quien le pese hoy gobiernan en Cuba las personas que cuentan con la suficiente legitimidad y los mecanismos para hacerlo, por lo que perpetuar la política punitiva es absurdo, contraproducente, un callejón sin salida que roza el crímen. Ya que ellos no se dan cuenta hay que decirselo, desde este comentario de una persona simple y modesta cuya sola intención es ver al país donde nació avanzar pacíficamente hacia un futuro mejor: el gobierno norteamericano debe entender de una vez por todas que le corresponde a los cubanos decidir su futuro, dejandolos trabajar en paz, y si quiere jugar algún papel dentro de Cuba, después de 50 años de Revolución, solo lo logrará a partir de la cooperación, jamás desde la agresión.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Es nuestro juego

Como decíamos ayer en Cubadebate le toca a Cuba y a los cubanos establecer las Reglas del Juego. Esto es algo muy claro que tienen que tener tanto los Estados Unidos como aquellos cubanos --exiliados o no-- que crean que los cambios en nuestro país pasan por someterse a los dictámenes del gobierno norteamericano y demás potencias occidentales. No se trata de ser revolucionario, comunista, o fidelista --se trata de tener un poco de sentido común, de respetar un derecho elemental de las relaciones internacionales: el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Lo escandaloso no es que se celebre este congreso del Partido Comunista (y que cuente que no nos consideramos comunistas ni marxistas, sino martianos, y por ende afines a las ideas de justicia social en que se ha basado la Revolución, en las que, por supuesto, también se basa el marxismo y el cristianismo sincero), lo escandaloso es que después de 50 años de este proceso histórico todavía la parte poderosa del exilio y el gobierno de Estados Unidos no comprendan esta realidad: la Revolución cubana es la culminación de nuestro proceso independentista, truncado en 1902 y en 1933, proceso que no es más que llegar a poner en efecto del derecho a ser nación y como tal a autogobernarnos, para lo cual irremediablemente siempre hemos tenido que confrontar la presencia tan cercana de Estados Unidos, que es el país que por motivos exclusivamente económicos y estratégicos siempre ha estado interesado en que no seamos independientes, para marcarnos, a nosotros y el resto de naciones americanas, porque siempre nos han considerado gente de segunda categoría, el camino que debemos seguir. El plan se les fastidió con Batista, que siempre les sirvió de instrumento pero se les fue de las manos, y cuando intentaron intervenir ya era demasiado tarde: llegó el Comandante y mandó a parar. Las Reglas del Juego cambiaron: ya ni el gobierno ni el pueblo les tiene que hacer caso. Así que podrán dejar el Embargo injusto e inmoral el tiempo que deseen, pero no van a conseguir absolutamente nada a cambio, excepto que los cubanos que se sientan verdaderamente orgullosos de ser cubanos defiendan su derecho a autogobernarse. Es una guerra clara y perpetua entre la independencia y la sumisión, entre la vergüenza y el dinero, y de momento siguen ganando los que prefieren la independencia y la vergüenza. Pasar del socialismo al capitalismo no significaría acabar con la guerra, sino darle otro perfil, girar la tortilla, porque el capitalismo en Cuba siempre será un instrumento de los intereses de Washington y Wall Street, no de Párraga o La Rampa; la guerra estará siempre ahí, entre cubanos dignos y cubanos sumisos. La paz solo se conseguirá cuando dejen al pueblo cubano tranquilo de una vez y por todas, decidiendo las Reglas de nuestro juego, al fin y al cabo, es nuestro juego.