No hay dudas: Cuba está cambiando... en medio del recelo lógico de aquellos que han sentido por mucho tiempo la necesidad de cambio y no han visto muchos, y aquellos otros que se han acostumbrado a los deváneos del marcha alante y el marcha atrás, Cuba esta cambiando, y creo que para bien.
Leyendo el discurso de Eusebio Leal (Cubadebate, 2-1-2011) y su pedido, ya usual, de que busquemos en el pasado, que no tiene otro fin que sumergirnos en el repaso de las lecciones que nos deja la Historia, siempre queda la duda de si se han aprendido las lecciones, pero no ya las que nos brinda el conocimiento, esas que se nos enseña desde los libros, sino también las que nos llegan a partir de la Vida, que es la que al fin y al cabo lo que nos da el entendimiento real de las cosas. Y la Vida no enseña que, independiente de lo que digan los números y lo que digan los libros, es muy fácil tropezar dos veces con la misma piedra, y tres, y cuatro, y que la única forma de evitarlo es no aferrarnos a un solo, al mismo camino.
Por eso son peligrosos los cambios, porque de pronto nos vemos dentro de un mundo desconocido, lleno de incertidumbres, en el que es muy probable una nueva metedura de pata... Si pudieramos adivinar el futuro todo sería más fácil -hay quienes incluso dicen que el dinero perdería toda su utilidad. Pero no es así, no podemos adivinar el futuro, y por lo tanto, nuestra única defensa ante tanta incertidumbre es prepararnos bien para todo lo que pueda, o se nos ocurra que pueda pasar, y según nos ha mostrado la Naturaleza, esa otra gran fuente de lecciones, eso se logra con la diversidad. Creo que eso finalmente se ha aprendido en Cuba.
Ser revolucionario, que a veces es una moda, y sin dudas era algo muy bien visto en la Cuba pre-1959, en la que casi todo el mundo quería ser revolucionario, y hasta organizaciones gansteriles se atrevían a ponerse nombres como Unidad Revolucionaria Insurreccional, ser revolucionario es ser radical, y ser radical es "ir a las raíces", que es estudiar mucho primero, desenterrar cada cadáver del pasado, para poder asegurarnos que estamos de verdad cambiando las cosas. A veces yo escucho hablar a Fidel sobre todas aquellas lecturas juveniles que formaron sus pensamientos y me pregunto, como buen cubano: «Coño, ¿y por qué no leyó a este y a aquel?», pues si los hubiese leído, a los que no eran revolucionarios, tal vez la Revolución, que como ya he dicho aquí antes, creo necesaria en aquel entonces, no hubiese seguido el mismo camino, o hubiese seguido un camino mejor... A mí, por ejemplo, me espanta que el socialismo, según el modelo soviético, comparta con el feudalismo de la Alta Edad Media la dudosa reputación de ser los únicos dos sistemas en el que el poder político ha gozado del control total de las actividades económicas. ¿Es eso revolución o retroceso? En 1944 Friedrich Hayek publicaba "Camino de servidumbre", donde se plantean una serie de argumentos en contra de la economía planificada con los que podemos estar o no de acuerdo, y yo particularmente no creo en un mercado libertino, que es esencialmente lo que se propone desde la perspectiva neoliberal heredera de Mise y Hayek, pero que por lo menos deberían haber ayudado a aquellos revolucionarios de 1959 a ser un poco más cautos... Ahora se nos dice que "no sabíamos cómo se construye el socialismo", lo cual yo considero una buena excusa, pero de ningún modo una justificación.
Hablando de historia y de lecciones dice Eusebio Leal: "¿Qué habría ocurrido si en vez de tocarnos vivir ahora hubiésemos vivido en el 68, cuando el Capitán General reunió a los intelectuales y les dijo “el que no está conmigo, está contra mí”, y comenzó la terrible diáspora?" Y debo confesar que al leer esto me sentí confundido, pues por un momento creí que Eusebio se refería a esa segunda vez, la del 61, en la que en Cuba se dijeron palabras prácticamente idénticas, que él sí vivió, y en la que si se utilizó la Historia, fue para sacarle partido en favor de unos cubanos y en perjuicio de otros, o simplemente no se aprendieron las lecciones.
Saco esto a colación porque en esta hora crucial, en la que Cuba necesita de todos los cubanos, es el momento que de una vez por todas desterremos de nuestra historia el odio y el rencor de unos para los otros, y dejemos de pelearnos... Yo sé que no es tarea fácil, pues entiendo que es bien difícil olvidar el dolor de un hijo o una hija muertos a causa de una bomba; olvidar el recuerdo de un huevo o un escupitajo, o el simple insulto de "gusano"; olvidar el daño de las sanciones económicas promovidas y apoyadas por cubanos contra cubanos; olvidar los años, para algunos muchísimos, en prisión... olvidar, en resúmen, todo el sufrimiento generado por nuestra incapacidad para sentarnos alrededor de una mesa a dialogar, discutir, negociar, pero sobre todo, reconocer que no siempre tenemos la razón, lo cual para un cubano parece ser lo más difícil de este mundo, pero a mi se me antoja lo más necesario.
Felicidades a todos en este nuevo año.
Francisco A. Dominguez
dominguezfranciscoa@yahoo.com
Los Angeles, California
lunes, 3 de enero de 2011
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