miércoles, 22 de diciembre de 2010

Comentario publicado en Cubadebate (22-12-2010) en respuesta a Ernesto

A Ernesto,

Mi postura sobre el tema cubano la conoce ya todo el mundo que ha leído mis comentarios aquí.

No me molesta que se quiera preservar en Cuba el socialismo, si se entiende como tal un sistema que respete el derecho a la vida, que no es el derecho solo a existir, sino otra serie de derechos, o más bien necesidades –porque hasta la Libertad más que un derecho es una necesidad– que conducen a lo que es realmente vivir de forma digna y plena, y que esto sea para todos, no solo para unos privilegiados.

Si usted analiza el mundo notará que el capitalismo no se caracteriza precisamente por eso, que yo considero justo, sino por todo lo contrario; entonces yo, que soy un privelegiado, pues heredé genes excelentes para las matemáticas, por ejemplo, y además tuve la gran suerte de que me permitieran la entrada a los Estados Unidos, no me voy a cegar, pensar que todo el mundo tiene las mismas oportunidades que yo he tenido bajo el capitalismo, y voy a decir: «que se jodan los pobres, si en fin, de ellos será el reino de los cielos»; no, yo quiero un sistema que tenga tanto en cuenta las necesidades del individuo como las necesidades de la comunidad, pues unas viajan juntas obligatoriamente con las otras; un sistema que no tenga como único principio de la transferencia de bienes, servicios y capital entre las personas la ganancia y el beneficio, o sea la muy mal llamada “eficienca económica” del homo economicus neoliberal, falsa además, sino también la generosidad, el altruísmo y la solidaridad, componentes tan reales y motivantes de la naturaleza humana como lo puede ser la ganancia personal; un sistema basado en la ética y la proteccion a la Tierra, en fin, pues me parece mucho mejor ese sistema que el capitalismo brutal que se expande por el mundo, destruyéndolo en todos los sentidos, y cuya mejor expresión está en el tratamiento que se le ha dado a la crisis global desde las potencias occidentales, y que es la única propuesta que plantean y pueden plantear en las actuales circunstancias históricas los más reconocidos adversarios del gobierno cubano, sobre todo, los que gozan con el poder de Estados Unidos para hacer y deshacer. Entonces, si usted, o cualquier otro, o yo mismo, decidimos llamarle al sistema que yo quiero socialista, pues bienvenido sea el apelativo; capitalista no es.

Dicho esto, también siempre he dejado constar mi posición acerca del socialismo que se estableció en Cuba, el cual rechazó casi por entero la iniciativa independiente, concentrándolo todo verticalmente y dejando muy poco espacio para lo horizontal, y eventualmente generalizando una serie de vicios que no son ni socialistas ni capitalistas, son humanos, pero que se intentaban erradicar con la Revolución, responsabilidad de lo cual la tienen todos los cubanos desde arriba hasta abajo, y de un lado a otro, incluyendo por supuesto a los líderes, pues el capitán de barco es capitán de barco tanto cuando el barco marcha con buen rumbo como cuando se está hundiendo: la máxima responsabilidad siempre cae sobre el capitán del barco.

Ahora, usted dice: “esto no es para preservar el socialismo, es solo para preservar el poder de la clase alta de Cuba, que la componen los jerarcas del partido y de los altos oficiales.” Pero resulta, que haga lo que haga el gobierno de Cuba, así haga todo lo que usted desea que haga, usted siempre dirá lo mismo: lo hacen para mantener el poder. Imagínese por un momento que en Cuba se establece un gobierno capitalista. Automáticamente la mayoría de cubanos se quedarían sin trabajo, porque ese gobierno capitalista tomaría exactamente las mismas medidas que está tomando el gobierno cubano, solo que la gente iría probablemente un poco más rápido para la calle. Lo que está pasando en Cuba es lo que tiene que pasar para salvar el país; simplemente, o se trabaja y se produce, o terminamos bastante mal, pero no el socialismo o la Revolucion -el país, bajo cualquier sistema. El caso es que cuando uno analiza lo que se dice entre los adversarios del gobierno de Cuba, uno nunca llega a saber si están a favor del capitalismo, del comunismo, del fascismo… La cuestión es estar en contra del gobierno de Cuba. Cuando para todo existe una sola respuesta, eso es dogma, precisamente lo que dicen querer erradicar los adversarios del gobierno.

¿Qué quiere decir usted? ¿Qué Raúl Castro no debe ser Presidente de Cuba? Dígalo. Ahora, deme una mejor explicación que “el manteniemiento del poder”, y si cree que esta es la única, dígame por qué. Pero sobre todo dígame quién usted cree que está capacitado para gobernar Cuba, para que aquellos que en este foro piensen diferente le puedan rebatir. ¿No quiere usted, como se dice, la democracia para Cuba? Facilite la democracia. De argumentos válidos y sálgase de los lugares comúnes. Con lo que está haciendo, que es propaganda, me parece que contribuye bastante poco.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ultimos comentarios publicados en Cubadebate -18-12-2010

Ante todo reafirmar lo que he venido diciendo aquí a través de mis comentarios: se percibe un compromiso serio desde la máxima dirigencia de la nación, en este caso reflejado en las palabras del Presidente de Cuba, Raúl Castro, por enderezar el rumbo económico del país, rectificando conceptos que en su día fueron baluartes de la experiencia socialista cubana y que hoy son considerados errores, además de facilitar desde lo más alto, con las repetidas aluciones a la aceptación de la discrepancia, la apertura a una sociedad más libre, lo cual sin dudas fortalece el proceso, pues como bien dice Raúl “mientras más ideas seamos capaces de provocar en el análisis de un problema, más cerca estaremos de su solución apropiada.” Tenemos que entender los cubanos -eso sí- que libertad no es libertinaje, que la libertad entraña una responsabilidad, que aunque sea un derecho, como nos asegura Raúl en su discurso, su ejercicio, para que sea correcto y productivo, tiene que enmarcarse dentro de ciertos parámetros, incluyendo la seriedad, la buena voluntad, el respeto y otros, pero sobre todo una buena base de conocimiento, todo lo cual entra en aquello que dijo Martí –”ser cultos para ser libres”–, y en esto que dice Raúl: “las diferencias de opiniones, expresadas preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo.”

Yo creo que este es un momento importantísimo en la historia de Cuba, un momento que muchos estabamos esperando, y por lo tanto debe ser aprovechado por todos para construir, que a la vez equivale a echar la desidia y el cinismo a un lado y ponerse a trabajar por el bien de todos, que dentro de una sociedad, es también el bien de uno: no es este un momento para el egoísmo. Esto vale tanto para los cubanos de dentro como los de afuera, que todos tienen algo que aportar y contribuir, aunque no estemos de acuerdo con todo, aunque tengamos diferentes visiones. Me parece que este es el momento para un acercamiento entre la Cuba de adentro con la Cuba de afuera, aunque a niveles de familia y barrio este no ha dejado de existir –probablemente la garantía de que no es una idea absurda. La realidad es que son más las limitaciones a tal reencuentro que se ponen afuera que las que se pone adentro, teniendo en cuenta que el gobierno cubano ha estado en muchas ocasiones dispuesto a dialogar no ya con exiliados, sino con el mismo gobierno norteamericano, y que desde los sectores más derechistas del exilio siempre se le han puesto trabas a todo acercamiento, sirviéndose para ello del poder del gobierno de Estados Unidos, mediante medidas punitivas –carentes de toda ética por lo demás– que en lugar de facilitar un mejoramiento de las relaciones entre una y otra parte solamente consiguen imposibilitarlas. Hay dos realidades: 1) las exigencias que se le hacen a Cuba no se le hacen a nadie (porque de hacérselas a todos no existirían relaciones comerciales en el mundo), por lo que ya son de hecho discriminatorias; 2) y esta es la más importante, la independencia de Cuba es irrenunciable, por lo que la descarada utilización del poder norteamericano por parte de los sectores derechistas del exilio siempre será rechazada dentro de Cuba y matendrá la situación en un permanente estado de guerra. Mientras esto no se entienda, el acercamiento será imposible, el pueblo cubano seguirá siendo el único perjudicado, y el exilio político (no hablo de todas esas personas que han emigrado por razones meramente económicas a Estados Unidos) continuará aportando solo negatividades a la vida cubana, además de negándose y privándose con toda razón del derecho a participar en la elaboración del camino que toma la Patria.

Y si hablo de un acercamiento entre la Cuba de adentro y la Cuba de afuera, no puedo dejar de hablar de los Estados Unidos, y su posición clara a favor de una de las partes, la que aparentemente favorece sus intereses, a partir de la ignorancia, arrogancia y prepotencia que siempre ha caracterizado a los norteamericanos con respecto a Cuba y Latinoamérica, porque en realidad lo único que logra es cerrarle puertas cada día mayores en nuestro hemisferio y en la misma Cuba, perjudicando a la larga los mismos intereses que pretenden o dicen defender, no ya del pueblo norteamericano, sino los intereses que siempre han sido para ellos los más importantes: los económicos. Ya el gobierno cubano ha manifestado en numerosas ocasiones su disposición a dialogar sobre bases de igualdad y sin precondiciones, mientras el gobierno norteamericano ha tomado medidas mínimas, reestableciendo viejas normas que el gobierno de Bush había suprimido, pero manteniendo como condición para el levantamiento del Embargo una serie de condiciones que no solo son inaceptables para el gobierno cubano, sino también para cualquier cubano con un poco de vergüenza, además de ser totalmente ilógicas dentro de un panorama en el que, desde la misma diplomacia norteamericana, se reconoce que no existe una alternativa política seria y viable dentro de la disidencia, que es reconocer que dentro de las actuales circunstancias cubanas el único partido político con capacidad de gobierno es el Partido Comunista, y que exigir elecciones “libres” para levantar el Embargo es una aberración que solo prolonga el daño al pueblo llano: gústele a quien le guste y pésele a quien le pese hoy gobiernan en Cuba las personas que cuentan con la suficiente legitimidad y los mecanismos para hacerlo, por lo que perpetuar la política punitiva es absurdo, contraproducente, un callejón sin salida que roza el crímen. Ya que ellos no se dan cuenta hay que decirselo, desde este comentario de una persona simple y modesta cuya sola intención es ver al país donde nació avanzar pacíficamente hacia un futuro mejor: el gobierno norteamericano debe entender de una vez por todas que le corresponde a los cubanos decidir su futuro, dejandolos trabajar en paz, y si quiere jugar algún papel dentro de Cuba, después de 50 años de Revolución, solo lo logrará a partir de la cooperación, jamás desde la agresión.